La Cámara de Comercio Brasil-España analiza los retos del canal ético y el cumplimiento normativo en 2026
La implantación y gestión de los canales éticos en las empresas fueron analizadas por expertos legales durante la jornada empresarial “Canal Ético en acción: lo que tu empresa debe tener listo en 2026”, un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Brasil-España, a través de su Comité Jurídico.
El foro abordó, desde una perspectiva práctica, la obligatoriedad y el alcance de los canales éticos tras la entrada en vigor de la Ley 2/2023, así como su aplicación en entornos empresariales internacionales, donde se han convertido en uno de los grandes retos regulatorios de 2026.
La jornada, celebrada en formato híbrido (presencial y en streaming), tuvo lugar el jueves 19 de febrero en Casa do Brasil. Fue inaugurada por Óscar Méndez, director ejecutivo de la CCBE, quien dio la bienvenida a los asistentes y los animó a participar en los distintos comités de la Cámara. “Estamos encantados de dar visibilidad y tratar los temas que interesan a los socios”, afirmó.
El director ejecutivo de la CCBE estuvo acompañado por Cassio Romano, director de Casa do Brasil, y Cristian Silva, Asistente Técnico en la Embajada de Brasil en Madrid – Sector de Promoción Comercial y Turismo (SECOM), quienes reafirmaron la necesidad de tender puentes entre empresarios brasileños y españoles a través de iniciativas como esta.
El encuentro ha contado con la participación de Susana García, directora del área de compliance de Vaciero; Miguel Soler, director global legal de Prosegur; Silvina González, directora del departamento de compliance de IDBO y Álvaro Porras, socio de Zinken Abogados y presidente del Comité Jurídico de la CCBE, quien actuó como moderador.





Los ponentes coincidieron en destacar la obligatoriedad de implantar el canal ético, ya que deben ponerlo en marcha todas las empresas privadas con 50 o más trabajadores, así como aquellas obligadas por normativa sectorial específica. Susana García explicó que el canal ético “es el heredero natural de los tradicionales canales de denuncias”, pero recordó que desde 2023 su implantación es obligatoria para determinadas empresas. “La finalidad del canal ético es que la empresa conozca con anterioridad posibles incumplimientos que puedan dar lugar a infracciones graves, muy graves o incluso conductas delictivas”, señaló la abogada de Vaciero.
Además, Susana García puso el acento en que “las garantías de la confidencialidad y del anonimato de las comunicaciones y la máxima protección que se brinda a los denunciantes convierte a los canales éticos en el mejor vehículo para comunicar incumplimientos, delitos o posibles infracciones en el ámbito corporativo.”
Uno de los debates centrales de la mesa redonda versó sobre la necesidad externalizar la gestión del canal o asumirla internamente. Silvina González explicó que “cuando no hay estructura suficiente, externalizar puede garantizar objetividad e imparcialidad en la recepción y admisión de la comunicación”. Además, detalló que “la eficacia de un Sistema Interno de Información depende, en gran medida, de garantizar la gestión objetiva y transparente de los conflictos de interés en la tramitación de las denuncias (especialmente en pymes) y de entender las comunicaciones internas como una fuente estratégica para reforzar y perfeccionar los controles internos de la organización.”
Por su parte, Miguel Soler compartió la experiencia de una compañía con presencia en 34 países y más de 170.000 empleados. “No existen canales mejores o peores. El mejor canal es el que mejor se adecúa a tu organización y que puedes gestionar de manera eficiente”, señaló. En el caso de su grupo, optaron por la internalización y la centralización global: “Coge la norma más exigente y ese es el estándar que tienes que seguir”. Por ello, recomendó que “más allá de la necesidad de implementar formalmente un Canal de Comunicaciones que cumpla con los requisitos y elementos necesarios exigidos por la normativa actual, resulta imprescindible integrar una verdadera cultura de cumplimiento en la organización, aspecto crucial para el efectivo y correcto funcionamiento de este tipo de soluciones dentro de una compañía”.
También se abordó en la mesa el delicado asunto de las denuncias “maliciosamente falsas”, que pueden conllevar consecuencias disciplinarias, y las “imprudentemente erróneas”, que deben analizarse con cautela y formación interna adecuada. Los ponentes coincidieron en que “hay que tener especial sensibilidad. Solo el hecho de no respetar la confidencialidad puede arruinar la reputación profesional de una persona, incluso si finalmente resulta inocente”.
El encuentro concluyó con un turno de preguntas y con el agradecimiento del director ejecutivo de la Cámara, quien destacó el valor práctico de la sesión y anunció que la CCBE prevé desarrollar nuevos encuentros sobre cumplimiento normativo.